Como primera reflexión, y basada en mi experiencia lingüística, saber una lengua es primero comprender y después ser capaz, de acuerdo con las necesidades específicas de cada situación, de transmitir un mensaje en esa lengua que sea lo suficientemente eficaz, ya no digamos correcto, para conseguir un objetivo. No importa si un extranjero te dice en una cena en casa de amigos "¿puedo tener la sal por favor?, quizás es incorrecto a nivel gramatical o nos suena extraño, pero él ha alcanzado su objetivo si quien recibe esta petición le da la sal. Para mí eso es saber una lengua a su nivel y dentro del marco de necesidades que deben ser cubiertas en esta situación.
A medida que el conocimiento de una lengua se profundiza, el saber una lengua es un conjunto de competencias que se desarrollan en varios ámbitos y situaciones. Es también acertar en su uso adecuado en cada contexto y situación y es comprender los aspectos pragmáticos que la envuelven. Saber una lengua extranjera es amar otras culturas.
Me parece que en esta entrada te has centrado primero en las actividades comunicativas de la lengua, es decir que saber una lengua significa ser capaz de realizar actividades comunicativas. En ese caso, tendríamos que añadir que a veces se comprende, a veces se expresa, pero también a veces se construyen significados de manera conjunta con los interlocutores.
ResponderEliminarLuego también te has centrado en la corrección y en la intención comunicativa. Muy interesante reflexión, aunque para decidir el grado de corrección tendremos que pensar en la situación de comunicación y lo que se espera de nosotros (o de nuestros alumnos) en relación con este tema.