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sábado, 16 de marzo de 2013

MODULO 2 Aclaraciones y Precisiones del Profesor José Amenós Pons

  • La formulación metalingüística, es la manera de mencionar, de "llamar", a la función. En el uso real, esta función se llevaría a cabo con exponentes como:
 
Yo creo que + oración
Para mí, + oración
A mi modo de ver + oración
En mi opinión, + oración

  •  Puede haber exponentes compuestos por una sola palabra, que realicen una función y sólo contengan una noción, pero en principio parece que siempre podremos separar ambas. Por ejemplo en:
(1) ¡Anda!

En algunos contextos, (1) puede usarse para expresar sorpresa. Esa sería su función. En cuanto a la noción que se maneja, sería la de "movimiento". Lo que ocurre es que, como se trata de un imperativo lexicalizado, lo usamos sin tener conciencia de dicha noción.

 
  • En la Teoría de los Actos de Habla se considera que al hablar realizamos tres acciones:

- Locución: Es el acto físico de producir una cadena de sonidos que constituyen palabras y frases.

- Ilocución: El acto pragmático que llevamos a cabo producir un enunciado que tiene una forma determinada. Por ejemplo, una pregunta como "¿Puedes venir" se interpreta como una petición, mientras que "Ven ahora mismo" se interpreta como una orden y "Ay, ojalá pudieras venir" se interpreta como un deseo o un ruego.

- Perlocución: Es el efecto concreto producido en la vida real a través de la emisión de enunciados. Por ejemplo, la ejecución (o el incumplimiento) de una orden.

La Teoría de los Actos de Habla clasifica los enunciados según su fuerza ilocutiva, es decir, según el acto pragmático que un enunciado puede llevar a cabo: ordenar, pedir, rogar, indicar, opinar, etc.
La idea es que las peticiones pueden realizarse o bien de forma directa, o bien indirectamente. Realizar una petición de manera directa supone, básicamente, formularla a través de un imperativo, o simplemente mencionando aquello que quieres conseguir:
 
(1) La sal, por favor.
(2) Pásame la sal.
 
Más allá de esas formulaciones directas, todas las formulaciones son, en mayor o menor grado, indirectas. Y ahí tienes dos opciones para pedir: o las fórmulas convencionales o las insinuaciones.
 
Las fórmulas convencionales son frases del tipo:
 
(3) ¿Tienes un bolígrafo?
(4) ¿Me darías un cigarrillo?
(5) ¿Puedes cerrar la ventana?
(6) ¿Te importaría hablar tú con el jefe?
(7) ¿Me harías el favor de ir en mi lugar?
 
Las frases (3)-(7) son formulaciones indirectas porque lo que hace el emisor es preguntar por la posibilidad, la capacidad o la buena voluntad del destinatario. Es decir, actúa como si estuviera por debajo del destiinatario, como si se pusiera a su merced. Es solo una estrategia de cortesía, claro.
 
El hecho de que estas formulaciones indirectas sean en la práctica tan frecuentes las ha convertido en "convencionales": son formas estereotipadas de pedir algo.
 
Por último, tenemos las insinuaciones. Las insinuaciones no son convencionales, porque (a diferencia de las anteriores) no son formas estereotipadas de formular una petición. Las insinuaciones suelen considerarse aún más corteses que las fórmulas convencionales, ya que el emisor ni siquiera llega a pedir lo que quiere, y confía en las capacidades inferenciales del destinatario para que entienda el deseo de que haga algo:
 
(8) Qué frío hace hoy, ¿no?
(9) ¡Qué bueno estaba el té que me diste el otro día!
 
En resumen: los imperativos no son fórmulas convencionales, y las insinuaciones tampoco. Las fórmulas convencionales son maneras indirectas de manifestar una petición que han pasado a ser comunes en la lengua; por eso se dice que son "convencionales" y que son "fórmulas".
 
 
Comentarios en el Foro sobre  la enseñanza ELE del Imperativo:

"Me temo que tengo que desengañaros sobre la presunta facilidad del imperativo. De hecho, es uno de los tiempos verbales en el que más errores se registran, incluso en niveles muy avanzados. Esto se debe, entre otras cosas, a que en su estado actual el imperativo es una forma híbrida, con solo dos personas que, en un sentido estricto, sean de imperativo:

Pon (tú)

Poned (vosotros)

El resto del paradigma (las personas afirmativas de usted, nosotros, ustedes, y todas las formas negativas) son en realidad formas tomadas del presente de subjuntivo:

Pon - No pongas

Ponga - No ponga

Pongamos - No pongamos

Poned - No pongáis

Pongan - No pongan

Esto implica, además, que la terminación del imperativo es, en las formas regulares, a veces la misma, y a veces distinta de la del presente de indicativo (el tiempo con el que más familiarizados están los alumnos):

Tú compras -- Compra (tú)

Usted compra -- Compre (usted)

Nosotros compramos -- Compremos (nosotros)

Vosotros compráis -- Comprad (vosotros)

Ustedes compran -- Compren (ustedes)

Otro problema con el imperativo es que su utilización para peticiones está restringida a ciertas situaciones; por eso es contraproducente centrar la enseñanza del imperativo en el acto de habla "pedir".

En cambio, el imperativo es mucho más frecuente para dar instrucciones (en recetas de cocina, por ejemplo). Ahora bien: para dar instrucciones, el imperativo puede sustituirse por el presente de indicativo o incluso por el infinitivo.

Y, en cuanto a las peticiones, la forma "poder + infinitivo", fórmula convencional en español y también en otras muchas lenguas, resulta más fácil de producir para los alumnos...

En definitiva: por motivos tanto teóricos (sociopragmáticos) como prácticos (irregularidad de la forma y dificultades de adquisición), yo no os aconsejaría insistir demasiado en el uso del imperativo en los niveles bajos, y en todo caso no ligarlo especialmente al acto de habla "pedir".

Y, de modo general, en cuanto a la utilidad de las fórmulas convencionales para los aprendices de ELE, pues... sí, yo diría que son fundamentales, y de hecho son uno de los pilares en los que se basa el análisis nocio-funcional de la lengua. Aunque, metodológicamente, el nocio-funcionalismo ha sido superado por enfoques didácticos más recientes y abarcadores (enfoque por tareas, enfoque orientado a la acción...), como herramienta de análisis de la lengua y como unidad de programación de contenidos lingüísticos el concepto de "funciones comunicativas" o "actos de habla" (basados en las fórmulas convencionales) sigue siendo de gran utilidad. De todo esto trata, precisamente, el artículo de Matte Bon que tenéis que leer en este módulo.


Añado algunas precisiones acerca del imperativo y de su enseñanza. Lo que nos vamos a encontrar a menudo es que los alumnos son capaces de producir por escrito, pensando y acudiendo al conocimiento consciente, formas que serían incapaces de movilizar correctamente en el uso espontáneo. Ese el caso del imperativo.

Por eso, en niveles bajos conviene no centrarse demasiado en recursos flexivos (conjugaciones de verbos, morfología pronominal en general...) y priorizar estructuras más sencillas de producir.

... Con todo, aunque seamos conscientes de que un alumno no va a producir una forma correctamente al 100%, a partir de un cierto momento es útil que ya sepa que existe, para poder interpretarla cuando la oiga o la vea escrita. Es decir, el imperativo es útil a partir de un nivel A2-B1, aunque el objetivo en estos niveles no será que los alumnos sean capaces de producirlo oralmente de forma correcta."

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